Novelista, ensayista y traductor

Daniel Saldaña París

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Sobre mí:

Nací en la Ciudad de México en 1984. Empecé a escribir y traducir a principios de los dosmiles. Fui editor de revistas y libros. En 2017 me incluyeron en la lista Bogotá39 de los mejores escritores de América Latina menores de 40 años.Fui becario del Cullman Center de la Biblioteca Pública de Nueva York (2022) y en 2020 gané el Premio Eccles Center & Hay Festival en el Reino Unido. En 2025 gané un O. Henry Prize for Short Fiction.Mis textos han aparecido en medios como El País, La Tempestad, la Revista de la Universidad de México, Gatopardo, The Yale Review, Harper's y The Guardian, entre otros.He sido escritor residente en la Union des Écrivaines et des Écrivains Québecois, MacDowell, Art Omi, The Banff Center, el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires y la Fundación Jan Michalski, entre otros. Actualmente soy becario del Borchard Foundation Center on Literary Arts y miembro del Sistema Nacional de Creadores de México.A veces doy talleres de escritura.

Camilo llega a Nueva York siguiendo la pista de su posible padre biológico, Miguel Carnero. Su madre está enferma en la Ciudad de México y él quiere descubrir la verdad sobre su origen antes de que ella muera. Pero lo que al principio se plantea como una investigación personal se convierte en un mapeo de la historia política y arquitectónica de la Ciudad de México. A través de antiguos archivos, testimonios cruzados y sus propios recuerdos difusos, Camilo va trazando una cartografía emocional que le obligará a reconsiderarlo todo: su infancia, su relación con sus seres queridos y, en última instancia, su propia identidad. Sus pesquisas lo llevarán de vuelta a los años setenta, a unos padres que jugaban a cambiar el mundo. Y en el centro de todo, Miguel Carnero, figura distante y magnética que fascinaba a todos aquellos que se acercaban a él.Si te interesa saber más, aquí publiqué algo sobre el proceso de escritura de esta novela.

Los ayudantes del sol es una experiencia auditiva única que trasciende géneros y formatos. En su proyecto más íntimo hasta la fecha, Daniel Saldaña París hace un profundo ejercicio de reflexión autobiográfica, rememorando los años en los que su padre y él pertenecieron a una secta new age. Simulaciones paranormales y enterramientos nocturnos eran tan sólo algunos de los inusuales métodos utilizados en los retiros del grupo. Sin embargo, Saldaña París transforma las experiencias que marcaron su infancia y adolescencia en un tierno reencuentro con su padre y en una exploración de la masculinidad, la espiritualidad y la poesía en su vida. Al mezclar una narración introspectiva con entrevistas, materiales de archivo y diseño de audio inmersivo, Saldaña teje una historia única que se siente tan cercana al documental como a la literatura."Una pieza híbrida, experimental y conmovedora. Un bello homenaje a un padre y una época"—Daniel Alarcón"¿Los ayudantes del sol es una secta o una asociación que le regaló a sus miembrxs una manera de ver el mundo más cercana a la naturaleza? En esta audioserie, Daniel Saldaña tensa su propia relación con los ideales de los años infantiles en que perteneció a ese grupo, con su padre, que lo llevó por primera vez ahí, con lo que creyó y ya no cree y con lo que creyó que ya no creía. Una búsqueda de sentido con un camino particular, que es, a fin de cuentas, la que nos dirige a todas las personas"—Aura García-Junco"El papá de Daniel le dijo un día que, si se miraba las palmas de las manos en un sueño, podría controlar ese sueño. Él lo hizo, decidió soñar que volaba sobre un bosque en el que, desde muy niño, le hicieron caminar con los ojos vendados, cantarle a las llamas danzantes, conversar con un alienígena y practicar rituales como el entierro del guerrero. Este texto retrata a un padre queriendo modelar a su hijo bajo sus convicciones (férreas, polémicas, candorosas, oscuras, todo junto), pero esta me parece la imagen más elocuente para describir el germen de un escritor como Daniel Saldaña Paris. La vida lo obligó a despojarse de esa carga esotérica que le fue inoculada, a abrazar el pensamiento racional, pero está claro que no toda la magia pudo erradicarse. Acá una prueba de ello. Marcado por el amor compasivo que nos otorga el tiempo, Los ayudantes del sol consigue una mezcla bellísima entre el delirio y la ternura, entre el amor y la locura. Acá una prueba de que Daniel sigue mirándose las palmas de las manos antes de escribir, que, para quienes tenemos este oficio, es lo más parecido a soñar"—Margarita García Robayo

Tras años sin verse, en Cuernavaca se entrecruzan tres amigos que se conocieron en la adolescencia: Natalia, Erre y Conejo. El reencuentro del trío hace aflorar el pasado y los confronta con su presente: la amistad y el deseo, el lejano descubrimiento de la sexualidad, las complejas relaciones paternofiliales, la tensión de madurar y tratar de encontrar un sitio en la vida, las aspiraciones que se quedan por el camino, la creatividad que busca expresarse...De fondo, dos presencias obsesivas anunciadas en el título: los incendios que asolan la zona hasta hacer el aire irrespirable y provocan una sensación de cerco e incertidumbre, y el baile. El baile es una coreografía que prepara Natalia, es la mítica Hexentanz –la danza de la bruja– de la bailarina expresionista Mary Wigman, son las danzas de brujas y las extrañas epidemias de danza de la Edad Media, que acaso puedan repetirse ahora en Cuernavaca. La ciudad bajo el volcán de Malcolm Lowry, la ciudad a la que fue a morir Charles Mingus y por la que se pasearon estrellas de Hollywood de antaño, adquiere, entre la realidad y el mito, un especial protagonismo como un espacio cada vez más inquietante del que tal vez sea mejor marcharse mientras sea posible.

«De la Ciudad de México a Madrid, de Cuernavaca a Montreal y de allí a La Habana, este libro dibuja un recorrido por las ciudades que me han marcado. “¡Horrible vida! ¡Horrible ciudad!”, escribe Baudelaire en un poema que releo mucho, de El spleen de París. (...) Horrible oficio, añado aquí: solitario e incierto, sembrado de obstáculos reales e ilusorios, desesperante y mal pagado. Pero también oficio dulce, que me sosiega y me hace olvidarme de casi todo lo que en general me angustia. Pensar sobre la ciudad desde la que escribo, o sobre el cuerpo que teclea estas palabras, es siempre, invariablemente, pensar también el acto mismo de escribir, sus consecuencias. Por eso se cuelan, en estas páginas, algunas reflexiones sobre el oficio, horrible y luminoso, de poner una palabra delante de otra.»A medio camino entre la crónica, la autobiografía y la narración, este es un libro sobre ciudades, sobre experiencias vividas y sobre la escritura y la literatura. El hilo conductor que cose estos textos es el viaje por ciudades que han sido relevantes en la vida del autor. Así, asistimos a su regreso a Ciudad de México –«la Ciudad Monstruosa»– tras un año de ausencia; recorremos la Cuernavaca de hoy y la ya inexistente que dibujó Malcolm Lowry en Bajo el volcán; visitamos La Habana, donde los padres del autor lo engendraron en un hotelucho durante una breve estancia entre fervores revolucionarios; descubrimos un Montreal de pasado turbio y presente en el que a treinta grados bajo cero hay todo un submundo; lo acompañamos en una estancia en una residencia para escritores en New Hampshire donde el uso de ciertas drogas acaba convirtiendo a una autora norteamericana en un súcubo en medio del bosque; lo seguimos hasta un Madrid en el que –con el teniente coronel Tejero como vecino– organizó una fiesta con piñata de vísceras y otros excesos bajo los auspicios de Georges Bataille; o curioseamos por entre los libros de su biblioteca que le han acompañado en sus mudanzas...

«En 1994, el año en que México se estremeció con el levantamiento zapatista en Chiapas, un niño de diez años ve cómo su mundo se quiebra para siempre. Su madre se marcha de casa dejando atrás una carta, un beso y un libro de origami. No volverá. Desde entonces, el silencio se instala en la familia y el abandono adopta formas cotidianas: un padre emocionalmente ausente, más cercano a un objeto doméstico que a una figura de cuidado, y una hermana mayor que prefiere huir hacia su adolescencia. Solo y desorientado, el niño inventa rituales para sobrevivir: privilegia el lado izquierdo de su cuerpo, intenta dividir las cosas en mitades perfectas, pliega una y otra vez figuras de papel como si en esos pliegues pudiera encontrar una explicación. Los días transcurren entre la casa vacía y la imaginación alimentada por los libros de «Elige tu propia aventura», hasta que, cansado de la indiferencia y armado con una decisión temeraria, se sube a un autobús para cruzar el país en busca de su madre. Años más tarde, ya adulto y apartado del mundo, el narrador regresa a esos recuerdos como quien despliega un origami antiguo, convencido de que en ellos se esconde la verdad. Pero lo que encontrará no solo cambiará su memoria, sino que derrumbará todo lo que creía saber sobre su familia.

«La cita de Byron que me enviaste me deprimió mucho a las 7:55, una hora récord. Fue una de esas tristezas repentinas que me hacen planear el playlist de mi velorio. ¿A qué quieres jugar hoy: a los parámetros o a las categorías? Ambos tienen sus ventajas: el uno organiza provisionalmente nuestros afectos y el otro domestica las cosas del mundo. (Mi categoría favorita es “Objetos que empiezan por la letra M”.) Los parámetros, claro, y aunque no nos encante, son más lo nuestro: podemos hacerlos y deshacerlos y darles la vuelta en el mismo día: es un juego infinito que, en cierto sentido, diluye nuestro deseo.Ayer, mientras cenábamos, se abrió una puerta a otra dimensión junto a nosotros. Te debo una categoría por cumplir los treinta años. Por dos mil pesos mensuales, ¿te cambiarías el nombre a “Personita”? Mensajearnos es una forma de hacer origami con el tedio. ¿Tú crees que existe un límite de tolerancia a la ambigüedad distinto para cada individuo? Si sí, el mío debe de estar a la vuelta de la esquina, y me da miedo que alcanzarlo signifique el derrumbe de todo esto.»

Rodrigo, que trabaja en un museo de la Ciudad de México, empieza a coleccionar bolsitas de té. En el terreno baldío junto a su casa encuentra una gallina perdida e intenta protegerla. Más o menos al mismo tiempo, se casa con una secretaria del museo.De manera paralela, un académico y escritor español, Marcelo Valente, viaja a una pequeña comunidad situada en México, llamada Los Girasoles, para pasar un sabático investigando sobre Richard Foret, un misterioso escritor, boxeador, artista, que encontró en México aquello que buscó durante toda su vida: un trágico desenlace «a la altura de su megalomanía». Los Girasoles se convierte en un centro neurálgico en el que las vidas de los personajes encuentran su destino entre «los más absurdos accidentes» y situaciones tan esotéricas como las sesiones hipnóticas —inducidas mediante la ingesta de orina— en las que un grupo de aventureros definirá «el futuro del arte».

Tengo dos talleres de escritura en formato video que puedes comprar directamente en internet:

Además, voy a abrir un taller presentacial de narrativa en la CDMX que funcionará durante todo 2027. Si te interesa recibir informes, déjame tus datos aquí.